La economía argentina atraviesa una semana de alta exposición internacional con el inicio de la “Argentina Week” en Nueva York. El cronograma incluye reuniones estratégicas con entidades financieras de relevancia global para analizar el rumbo fiscal y monetario. Mientras el Banco Central mantiene una dinámica de acumulación de reservas, la atención se centra en la publicación del índice de precios al consumidor. Las estimaciones sugieren una desaceleración respecto a meses previos, aunque el mercado evalúa el impacto potencial del incremento en los combustibles y la futura liquidación de la cosecha gruesa.
Los títulos públicos en moneda extranjera presentan una tendencia bajista, influenciada por el escenario de tasas en los Estados Unidos. Los bonos de mayor duration muestran caídas más pronunciadas en comparación con los tramos cortos. En el plano local, los instrumentos ajustados por CER mantienen su atractivo como resguardo ante la inflación, especialmente en los vencimientos medios y largos. Respecto a los bonos para importadores, la conveniencia se desplaza hacia las series con vencimiento en 2027, dado que las emisiones previas ya cancelaron parte de su capital.
El índice accionario local encuentra un soporte técnico relevante tras experimentar retrocesos en diversas jornadas. Las empresas del sector energético logran mitigar la caída del panel principal, impulsadas por resultados operativos sólidos y el contexto internacional del crudo. En contrapartida, las entidades bancarias enfrentan presiones debido a balances con mayores niveles de morosidad y un entorno macroeconómico que afecta su rentabilidad. Destaca el desempeño de firmas de transporte eléctrico y plataformas bursátiles que, a pesar de la volatilidad, presentan propuestas de distribución de dividendos y mejoras en sus indicadores financieros.
Los mercados globales operan bajo una volatilidad extrema, reflejada en un índice VIX que supera niveles críticos de cautela. El conflicto en Medio Oriente genera oscilaciones bruscas en el precio del petróleo, el cual alcanzó máximos antes de estabilizarse temporalmente. En Estados Unidos, los datos laborales y la incertidumbre sobre la política monetaria de la Reserva Federal impactan en los rendimientos de los bonos del Tesoro. Si bien el sector tecnológico muestra mayor resiliencia gracias a valuaciones atractivas en términos de “price earning”, los activos de mercados emergentes sufren la migración de capitales hacia refugios más conservadores.