La atención del mercado se centra en el debate del presupuesto 2026 dentro del Senado, lo cual representa un hito para las perspectivas de cara a 2026. Mientras los inversores esperan por el cambio en la modalidad de ajuste de las bandas de flotación, la liberación de los depósitos de las cuentas “cera” genera expectativas sobre la brecha MEP – CCL y los posibles movimientos de rotación.
El mercado prevé una compresión de las tasas de interés para el próximo año, vinculada a la dinámica de los encajes y el acceso al financiamiento externo. En este contexto, el carry trade reduce su atractivo. En enero ocurrirán pagos significativos de renta y amortización en toda la curva de bonos soberanos, con el riesgo país en la zona de 570 puntos.
El índice Merval atraviesa una etapa de lateralización técnica sin una tendencia clara hacia nuevos máximos. Entre los activos locales, Central Puerto (CEPU) destaca por su diversificación de negocios y la solidez de sus resultados. Por su parte, las empresas del sector gasífero y energético muestran resiliencia, aunque el volumen operativo decrece en las últimas jornadas. El sector bancario mantiene expectativas favorables ante la normalización de tasas y la posible reactivación del crédito, aunque el riesgo en este tipo de posiciones es más elevado.
Los índices estadounidenses alcanzan niveles históricos con un marcado optimismo en el sector tecnológico. Nvidia (NVDA) consolida su posición mediante la adquisiciones estratégicas en inteligencia artificial, lo cual impulsa al resto de empresas de semiconductores. Simultáneamente, el oro (GLD) y la plata (SLV) registran récords de cotización ante la demanda de cobertura, problemas en el suministro físico y la expectativa de bajas en las tasas de interés a nivel internacional. Bitcoin (BTC) presenta una descorrelación reciente frente a los activos tradicionales y encuentra un soporte técnico relevante cerca de sus máximos previos.