La semana termina con la aprobación de la reforma laboral en la Cámara de Diputados, la cual retorna al Senado para su tratamiento final tras modificaciones en el texto. En el plano macroeconómico, la balanza comercial de enero arroja un superávit cercano a los USD 2.000 millones por el impulso exportador mientras que el Banco Central mantiene una racha de compras de reservas durante 32 ruedas consecutivas. Por su parte, el dólar MEP exhibe una tendencia descendente y se ubica en niveles cercanos a los $1.400.
Los bonos soberanos se mantienen firmes pese a la volatilidad frente al clima político, apoyados por la acumulación sostenida de divisas por parte de la autoridad monetaria y el saneamiento del balance público. Los activos en pesos recuperan paridades y ayudan a amortiguar fluctuaciones cambiarias, mientras el cumplimiento de de metas sigue siendo clave.
El índice Merval atraviesa una fase de lateralización técnica sin una tendencia definida en el corto plazo. En el sector bancario se aguarda la presentación de los balances de entidades como el Grupo Financiero Galicia y Banco Macro para el mes de marzo. En el ámbito energético, Vista y Pampa Energía muestran mayor fortaleza frente a las correcciones generales. Además, Visa invierte en Argentina con la compra de Prisma, lo cual representa un ingreso de capitales externos relevante para el sistema de pagos local.
En Estados Unidos, el foco de los inversores se concentra en el dato de inflación PCE, indicador predilecto de la Reserva Federal para definir el futuro de la tasa de interés. El sector tecnológico lidera la dinámica mediante la industria de la inteligencia artificial y los semiconductores. Empresas como Nvidia y Microsoft sostienen sus proyecciones de crecimiento pese al incremento en los gastos de capital para infraestructura. Por último, el mercado energético global reacciona con alzas en el petróleo ante las tensiones en Medio Oriente.